como limpiar las joyas

Cómo limpiar las joyas de plata y gemas, lo que debes y no debes hacer

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Nuestros consejos para cuidar y limpiar tus joyas más preciadas

Había una vez una elegante gargantilla de pirita, ónix y plata que fue diseñada y creada artesanalmente por las delicadas manos de una joyera. Tan bella, a la vez que sencilla, era la pieza, que a las pocas horas de ponerla la joyera en el escaparate de su tienda, voló. Una joven con buen gusto se enamoró a primera vista de la gargantilla cuando pasaba por delante de aquel escaparate rumbo a casa.

Al comprar la gargantilla, la joyera, que no pudo evitar sentir tristeza al separarse de aquella pieza, dio a la joven algunos consejos para cuidarla y conservarla que, al principio, la chica cumplió.

Pasaron meses, años, hasta que un buen día la joven notó que la plata que envolvía a las piedras de la gargantilla ya no brillaba como antes. El pH de la piel, la luz, la humedad… habían oscurecido algo lo que en su día fuera una plata inmaculada.

En Internet puedes encontrar muchas formas de limpiar joyas pero no todas son correctas

Como ya se había olvidado de los consejos para su limpieza, cogió su tablet, se fue a Google y escribió: “Cómo limpiar las joyas de plata hechas a mano con gemas” y empezó a leer. Palabras como “bicarbonato”, “agua y jabón” o incluso “detergente” y “cepillo de dientes” brotaban sin cesar de la pantalla de la tablet.

Así que, como no tenía tiempo para llevar la gargantilla a la joyería para su limpieza, decidió ponerse ella misma manos a la obra.

Ya tenía un cuenco con agua preparado, bicarbonato y un cepillo de dientes, cuando, al ir a desabrocharse la gargantilla de su cuello, se percató de que no estaba. Se empezó a palpar cuello, pecho, vestido, por si se le había caído, pero nada, ni rastro de la joya…

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Aquella misma noche, al ir a cerrar el taller, la joyera que había creado aquella pieza y la había vendido a la joven años atrás, encontró la gargantilla de pirita, ónix y plata encima de su mesa de madera. La reconoció enseguida porque ella solo hacía piezas únicas, y aquella, como todas, era irrepetible.

No se extrañó de aquella aparición. No era la primera vez que una joya huía despavorida de las manos de su dueño al ver que iba a ser limpiada según los consejos que aparecen en internet.

Moraleja: «no limpies las joyas por tu cuenta, no mires internet en busca de consejo. Lee los trucos que te damos a continuación y tus joyas no solo no huirán de ti, sino que las podrán lucir hasta tus bisnietos y más allá.»

Compartimos nuestra experiencia para limpiar tus joyas en 6 puntos básicos:

No duermas con tus joyas

El primer truco es tan sencillo como aplicar el sentido común para limpiar las joyas: No duermas con tus joyas. Básicamente, porque al dormir, la piel suda, sea verano o invierno, y el sudor estropea la plata y las gemas. Además, tampoco es beneficioso para tu piel, que puede irritarse o ensuciarse de óxido.

No te bañes con tus joyas

El segundo consejo de sentido común, que, a lo mejor desconocías, es: No te bañes con tus joyas. Ni te laves las manos con ellas puestas. 

Si un día ese mineral se moja no pasa nada, no se acaba el mundo. Sobre todo, si es duro (para que te hagas una idea, el más duro sería el diamante; la esmeralda o aguamarina, algo menos; los cuarzos, como la amatista o el citrino, ya serían más delicados, y los granates, por ejemplo, todavía más).

Lo preocupante es que si se moja esa pieza, por ejemplo un collar, al estar enfiladas las gemas con hilo, este se humedecerá y puede pudrirse y romperse. En el caso de las pulseras, al estar la silicona que las enfila en contacto con el agua y el sol, sobre todo en verano, esta puede perder elasticidad o ensancharse. Además, todas las piezas de plata, por lo general, se oxidan más rápido con el contacto con el agua.

Vale, ese anillo de plata y  ojo de tigre es tu amuleto y le juraste a tu chico, que fue quien te lo regaló, que no te lo quitarías nunca. Pero si quieres conservar ese bonito recuerdo intacto, lo mejor será que, antes de entrar a la ducha o meterte en la bañera, te lo quites y lo guardes a buen recaudo.

Para evitar olvidarte ese anillo si te lavas las manos fuera de casa (y el disgusto histórico posterior), es mejor que no lo dejes encima del lavabo. Mételo en un bolsillo mientras lavas y secas tus manos o haz como mi abuela, que lo guardaba en su camafeo mientras. Gracias a eso, hoy puedo llevar todos sus anillos.

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Ponerte el perfume antes que tus accesorios

El tercer consejo para limiar las joyas y uno de los básicos es ponerte el perfume antes que tus accesorios, y no después. Espera a que la piel esté seca y ponte las joyas. De lo contrario, el alcohol hará estragos en ellos.

Límpia las joyas, pero solo con la gamuza de joyería

El cuarto y más importante: La plata sí que se puede limpiar con bicarbonato, pero los minerales, no, y mucho menos si están montados con algún material extra, como hilo de seda (por ejemplo, un collar de perlas con entrepiezas de plata).

Así que olvídate de hacer experimentos en casa. La gamuza específica que usan los joyeros es el único método que no supondrá un riesgo para esas joyas hechas a mano, sobre todo si llevan perlas, nácar, coral, lapislázuli o turquesas. Para otras gemas no sería tan radicalmente dañino, aunque tampoco sería lo recomendable.

Es mejor que lo hagas con guantes, ya que la plata 925 deja ese rastro negro característico. En Marybola te regalamos la gamuza profesional por compras superiores a 50 €.

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Y limpia tus joyas antes de que la plata se empiece a poner fea, se decolore o ensucie y necesite una limpieza total, más difícil y costosa.

Pide siempre consejos a tu joyero

Si no tienes claro que la gamuza vaya a ser suficiente, los joyeros suelen tener limpiadores ultrasónicos, aparatos que usan la vibración para limpiar objetos muy delicados, como relojes, lentes ópticas, monedas antiguas, aparatología quirúrgica, y, por supuesto, joyas, como oro, plata, diamantes, rubíes, zafiros… Son capaces de eliminar impurezas orgánicas tan ínfimas que ningún otro método podría retirar.

En Marybola disponemos de este servicio para limpiar las joyas, ya seas cliente o no (solo en tienda física).

Guárdalas con cariño y protégelas de la luz

El último paso: Si no vas a llevar esos pendientes dobles de mokaita durante una temporada, entonces guárdalos en la caja que te entregamos al recibir tus joyas; o en tu  joyero, envueltos en una tela suave y algo mullida para que no se rayen con otras piezas.

Ah, y si dejas tus joyas demasiado expuestas a la luz, el proceso de oxidación se acelerará y luego será más difícil limpiarlas.

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